El narrador no personal

 

El narrador no personal es un narrador extradiegético que domina la narración desde fuera del universo narrativo.

Esto le permite jugar con el punto de vista y alternar o combinar las diferentes opciones de focalización, parcialidad, subjetividad y visibilidad. Esta libertad lo ha convertido en el narrador más utilizado y, por lo que tradicionalmente ha sido identificado con el narrador omnisciente.

Sin embargo, esta omnisciencia está especialmente condicionada por la focalización y da lugar a dos clases y cuatro tipos de narrador no personal:

 

Los narradores no focalizados

Gracias a la desfocalización, estos narradores pueden acceder a todos los incidentes de la acción y a la acción interna de los personajes, coincidiendo con el concepto tradicional de omnisciencia. Por tanto, su grado de parcialidad depende de la intención del autor para crear efectos emocionales o establecer la tensión narrativa.

Se diferencian por su dominancia de la narración, pues aunque ambos son subjetivos, no manifiestan esta subjetividad de la misma forma y no tratan a los personajes de la misma manera.

El narrador editorial

Es el narrador más dominante respecto a acción y personajes. Se caracteriza por una gran visibilidad, tanto en la expresión de su subjetividad como en el uso de la distancia narrativa en la acción interna de los personajes.

Su grado de visibilidad varía desde una elección léxica marcadamente subjetiva hasta la introducción de digresiones de narrador, ya sean de opinión, reflexión o metaliterarias. Sin embargo, su rasgo principal es el uso de la primera persona gramatical en dichas digresiones; uso que convierte a este narrador en el que causa al lector mayores confusiones entre la persona narrativa extradiegética y la persona real del autor, cuya posición es exodiegética.

Por otro lado, el narrador editorial se caracteriza por el uso exclusivo de estilo indirecto para la acción interna de los personajes, adueñándose de su discurso interno y eliminando los rasgos expresivos propios de la voz de éstos. Esta distancia refuerza la función mediadora del narrador y le facilita la manipulación del discurso del personaje.

En general, el narrador editorial es utilizado en relatos de tesis que pretenden transmitir algún tipo de ideología moral al lector. Por ello, fue el más utilizado durante el Realismo literario de mediados del siglo XIX, siendo el propio de autores como Galdós o Tolstoi.

Sin embargo, en la literatura moderna, destacan los narradores con referencias metaliterarias, ya sea mediante reflexiones sobre la comunicación literaria, como en el Quijote o por mención explícita a su función mediadora, como en La princesa prometida de Goldman.

 El narrador neutral

Este narrador es aparentemente menos dominante que el narrador editorial, pues su subjetividad es más implícita y utiliza una menor mediación respecto a la acción interna de los personajes.

En este caso, desaparecen por completo la primera persona gramatical y las digresiones de narrador, por lo que su subjetividad tan sólo se manifiesta en la elección léxica. Debido a ello, resulta el mejor narrador para crear tensión narrativa, siendo especialmente útil para las descripciones atmosféricas. También puede alcanzar un gran lirismo, por lo que es muy utilizado en la prosa poética.

Por otro lado, la menor visibilidad de este narrador se manifiesta en el uso del estilo indirecto libre para la acción interna de los personajes. Con esta distancia, que superpone la voz del narrador con el discurso interno del personaje, el primero queda implícito como mediador del segundo, pero pierde capacidad para manipular su discurso.

 Debido a su sutil visibilidad y su aparente neutralidad, el narrador neutral fue el más utilizado durante el Naturalismo literario de finales del siglo XIX, en el que se pretendía disimular la fuerte dominancia de esta figura narrativa sobre el relato. Destacan especialmente autores como Flaubert y Clarín.

 

Los narradores focalizados

 Estos narradores se caracterizan por presentar la acción narrativa desde la visión de personajes focales. Por ello, su función mediadora se oculta tras la visión de estos personajes, de manera que son narradores implícitos.

Como narradores extradiegéticos, utilizan la tercera persona gramatical, pero debido a la focalización interna en los personajes focales, presentan rasgos similares a los narradores personales. Por un lado, su parcialidad queda sujeta al conocimiento de la acción que tenga el personaje focal, por lo que también es conocido como narrador equisciente; es decir, aquel que sabe lo que sabe el personaje. Por el otro, la subjetividad de la narración no es la del narrador, sino la del personaje focal, pues la acción es presentada desde su percepción e interpretación de los incidentes.

Además, debido a la focalización interna, estos narradores tienen acceso a la interioridad de los personajes, con la que utilizan las diferentes distancias narrativas, no por dominancia, sino por necesidades estéticas del relato.

Sin embargo, lo que diferencia estos dos tipos de narrador es la cantidad de personajes focales que utilizan:

El narrador selectivo

Este narrador se adscribe a un único personaje focal, planteando una focalización fija e interna. Por ello, aunque extradiegético y usando la tercera persona gramatical, adquiere la parcialidad y subjetividad del narrador protagonista o del testigo.

Su parcialidad depende de la función dramática de su personaje focal: según su participación en la acción, el narrador tendrá mayor o menor conocimiento de ésta.

Asimismo, la subjetividad de la narración depende de la caracterización psicológica de éste y de su relación con el resto de personajes. Además, la focalización interna de un único personaje y  el desarrollo de su acción interna permiten aportar una visión más deformada de la acción, condicionada por esta subjetividad.

Por ello, el narrador selectivo resulta muy poco fiable: por un lado, la visión subjetiva del personaje le da gran capacidad para manipular la información narrativa; por el otro, la ausencia de otras visiones dificulta al lector identificar hasta qué punto llega esta deformación de la realidad.

Debido a este uso de la perspectiva narrativa y a la posibilidad que da al escritor para “jugar” con las expectativas del lector, éste has ido uno de los narradores más utilizados desde principios del siglo XX; particularmente en los relatos psicológicos y en el Modernismo Anglosajón, así como en las Vanguardias de los años 60.  

El narrador multiselectivo

El narrador multiselectivo combina las visiones de varios personajes focales, utilizando una perspectiva variable o múltiple.

Esta multiplicidad focal puede disminuir la parcialidad y la subjetividad de la narración, pero no necesariamente: el narrador puede saltar de un foco a otro para rellenar huecos de información y aportar mayor cantidad de detalles sobre la acción narrativa o para que el contraste de las visiones de los diferentes focos aporte mayor objetividad en la presentación de la acción; pero también puede utilizar estos saltos focales para crear elipsis de incidentes importantes desconocidos por algún foco o crear incertidumbre en el lector mediante la discordancia de distintas visiones sobre un mismo incidente.

Esta capacidad del narrador multiselectivo aporta un gran abanico de posibilidades para la dosificación de la información narrativa y la creación de la tensión narrativa. Por ello, también ha sido muy utilizado en la literatura moderna, así como en ciertos géneros cuyo placer lector radica precisamente en dicha tensión, como los populares (terror, negro, aventuras…).

 

 

Bibliografía

Cómo citar este artículo: Aranda, M.P. (2022). El narrador no personal. Trucos de Pluma. Recuperado el dd/mm/aaaa de https://trucosdepluma.com/teoria-para-escritores/tecnica-narrativa/narrador/narrador-no-personal/ 

 

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